¿Qué hago ante unos vecinos ruidosos?

¿Qué hago ante unos vecinos ruidosos?

A partir de los siglos VIII y IX se hicieron habituales las incursiones vikingas en el continente y las islas británicas, hasta el punto que los monjes comenzaron a incluir en sus rezos la plegaria “a furore normannorum libera nos domine”. Algo así como (desempolvemos el diccionario de latín) “líbranos señor de la furia de los hombres del norte”. Hoy en día no tenemos que temer que las incursiones de los fieros pueblos nórdicos perturben nuestra paz. La vida moderna en los pisos y viviendas colectivas sí que se puede ver, sin embargo, alterada por ‘hordas’ cuya furia no se aleja tanto de la de los poderosos vikingos: los vecinos ruidosos.

Seguramente, en algún momento de tu vida habrás lidiado (y, si no, eres afortunado/a) con vecinos extraordinariamente ruidosos, que ponen lavadoras a horas intempestivas de la noche, martillean y mueven muebles a primera hora de la mañana, ponen la televisión a máximo volumen u organizan fiestas y reuniones de amigos de manera habitual. Hoy queremos enseñarte qué debes hacer ante un vecino ruidoso.

Para empezar, es necesario que definas lo que es ruido. Obras puntuales en una vivienda que empiezan y terminan a horas prudenciales y no se extienden meses y meses en el tiempo, por ejemplo, no se pueden considerar (en principio) ruidos, digamos, denunciables.

En este sentido, el Decreto 2414/61 de 30 de noviembre de Actividades Molestas, Insalubres, Nocivas y Peligrosas define una actividad molesta como aquella que, entre otras cosas, “constituye una incomodidad por los ruidos o vibraciones que se produzcan”.

De acuerdo con lo que establece la Ley de Propiedad Horizontal, ni el propietario ni el inquilino de un piso pueden llevar a cabo actividades molestas, especialmente si están prohibidas en los estatutos de la comunidad de propietarios, por lo que, a instancia individual o colectiva, le corresponde al presidente de la comunidad solicitar al vecino que causa el ruido molesto el cese de la actividad que lo provoca. En este caso, se le avisa de la adopción de medidas judiciales en caso de persistir en su actitud.

Si el vecino molesto continúa con sus ruidosos quehaceres, se debe convocar una junta de propietarios que autorice una acción de cesación por vía judicial ordinaria. La demanda se presenta ante el propietario o, en su caso, el inquilino de la vivienda. Una sentencia a favor de la comunidad de propietarios puede derivar en la solicitud al infractor del pago de indemnizaciones por daños e, incluso, en el cese del uso de la vivienda.

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