legiislación de los pisos compartidos en españa

Legislación de los pisos compartidos en España

La situación socio-económica que hemos padecido en España en los últimos años ha llevado a muchas personas a tener que renunciar a vivir solas y buscarse a un compañero o compañera de piso y, así, poder dividir los gastos, sacrificando la completa intimidad por un ahorro en cuanto a cuotas fijas mensuales.

Es una fórmula muy utilizada, pero no solamente entre jóvenes; las personas adultas y mayores también están adaptándose rápidamente a esta clase de cambios. Por ello, cuando se piensa en alquilar una vivienda, y si es por un periodo largo de tiempo, es normal que se sopese compartir gastos con una o más personas en la casa.

Ante esta situación hay que tener en cuenta que existe una normativa que regula esta clase de viviendas y la fórmula de contratos para compartir la vivienda puede ser muy diferente de unas a otras.

Por ejemplo, el alquiler puede estar a nombre de una única persona que convive con otras o, incluso, pueden figurar todos los inquilinos como firmantes en el contrato. En este último caso también podemos encontrarnos con dos cuestiones: el contrato solidario, donde si una de las personas deja el piso por cualquier razón, el resto de inquilinos se hacen cargo de su parte hasta que pueda ir otra persona a vivir; y el mancomunado, es decir, si una persona abandona el piso, los demás no tienen que abonar lo que el inquilino que se ha ido ha dejado de pagar, algo que hay que tener muy en cuenta a la hora de formalizar el contrato con el propietario o propietaria del inmueble.

La excepcionalidad de esta clase de contratos es que el alquiler de pisos compartidos no se rige por la Ley de Arrendamientos Urbanos sino que quien se encarga de ello es el Código Civil, razón por la cual, en el contrato entre propietario e inquilino siempre deben aparecer determinados datos:

  • El precio.
  • La habitación que ocupará el inquilino.
  • Especificar bien claro qué clase de servicios se deben pagar y de qué forma se reparten los pagos entre las personas que habitan la vivienda.
  • La duración del contrato.

Hay que recordar que en caso que el propietario quiera vender la vivienda, al estar regido por el Código Civil, el inquilino carece de ninguna preferencia de adquisición del inmueble, lo que hace que ésta sea una situación bastante incómoda contra la que no se puede hacer nada.

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