¿Ha dejado de preocupar el stock de viviendas?

Uno de los problemas más acusados del mercado inmobiliario en los últimos años tiene que ver con el sobredimensionamiento del stock de vivienda sin vender en España. En este sentido, la crisis económica paralizó las operaciones de compraventa (o las redujo de manera significativa), especialmente en el capítulo de la obra nueva, lo que ha hecho que el cupo de propiedades sin comercializarse se haya ido hinchando. Un ‘globo’ que es preciso ir aligerando antes de que el sector se plantee volver a crecer a niveles parecidos a los que se registraban antes del 2008. Los expertos determinan que es factible que este excedente se libere definitivamente de cara a los próximos dos años.

Según el último informe de coyuntura de la Confederación Española de Asociaciones de Fabricantes de Productos de Construcción, el stock acumulado de vivienda nueva en España se sitúa a día de hoy en 439.617 unidades (unas 949 por cada 100.000 habitantes).

stock acumulado de vivienda nueva

Fuente: cepco.es

De acuerdo con las estimaciones más recientes de la patronal que agrupa a los principales promotores españoles, en nuestro país bastaría con la construcción anual de unas 150.000 unidades para lograr, por un lado, satisfacer la demanda de pisos nuevos que existe y, por otro, garantizar la viabilidad empresarial.

Los promotores cifran el stock de viviendas sin vender en España (tanto obra nueva como pisos de segunda mano) en unas 700.000 unidades. En este sentido, se calcula que ese cupo de pisos y casas de primera y segunda mano que aún quedan sin vender en nuestro país se podrían absorber, definitivamente, en el año 2017.

Otras previsiones, como las que realizaba la entidad BBVA Real Estate, afirmaban que aproximadamente la tercera parte del stock inmobiliario en España no llegará a venderse nunca. Los especialistas del sector y fuentes autorizadas creen que la recuperación del sector será progresiva, si bien no permitirá alcanzar de nuevo los niveles de bonanza previos al 2008.

En este sentido se calcula desde dentro del propio sector del ‘ladrillo’ que la aportación de las actividades de construcción y promoción inmobiliaria al PIB nacional subirán al 10%, desde el 6% actual en los próximos años pero que, sin embargo, ya nunca llegarán a los niveles del 17% previos a la crisis.

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