vivienda joven

El problema de la vivienda joven

El cliché del hijo o hija eternamente ‘apalancados’ en el sofá de la casa de sus padres es una imagen tan persistente (como inexacta) en el imaginario colectivo español. En efecto, pese a que las españolas y españoles menores de 34 años en la mayoría de los casos desean independizarse, lo cierto es que la realidad se empeña en interponerse en su camino hacia la emancipación.

Y es que los jóvenes del presente son los que deberían ir posicionándose como los compradores de vivienda del mañana. Sin embargo, la situación económica de este colectivo tan duramente tocado por la crisis pasa factura. En esta línea, de acuerdo con el último observatorio de vivienda del Consejo de la Juventud en España (http://www.cje.org/ ), los jóvenes de nuestro país (esto es, los menores de 34 años) deberían tener un sueldo medio un 98% mayor del que tienen para acceder a una vivienda sin superar los límites de endeudamiento razonables, que el CJE cifra en el 30% del salario destinado al pago de un piso o casa. Es decir, menos de la tercera parte del sueldo mensual debería destinarse al pago del alquiler o la hipoteca.

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fuente: cje.org

Traducido a euros contantes y sonantes, esto equivale a decir que, en España, un joven debería ganar en torno a 1.950 euros mensuales para poder pagar un piso sin asfixiarse en exceso. La superficie máxima que, de media, pueden permitirse los jóvenes españoles a la hora de acceder a un piso es de unos 50,5 metros. En lo que respecta al alquiler de pisos en España a jóvenes, para un solo inquilino menor de 34 años el precio máximo tolerable sería de 385,75 euros. En el caso de los hogares y familias integrados por personas jóvenes, esa renta límite se situaría en los 598,22 euros. De acuerdo con los últimos datos disponibles, el precio medio del alquiler en España ronda en la actualidad los 660 euros.

Pese a todo lo dicho anteriormente, el Consejo de la Juventud constata que la mejora económica global y la reducción continuada del precio de los pisos en España han favorecido una reducción del esfuerzo juvenil de acceso a la vivienda. Sin embargo, el porcentaje de hogares y ciudadanos jóvenes que no pueden irse a vivir por su cuenta aún es demasiado elevado como para poder asegurar el ‘relevo generacional inmobiliario’.

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