diferentes modalidades de alquiler inmobiliario

Diferentes modalidades de alquiler inmobiliario

Actualmente existe un buen número de modalidades de alquiler inmobiliario, los suficientes como para satisfacer las necesidades de un gran número de personas y que así encuentren aquel que mejor se adapte a sus requerimientos, pero… ¿cuáles son los más importantes?

Aunque hay bastantes clases de alquiler, hemos condensado las más destacadas en la actualidad, como por ejemplo el alquiler social. Se trata de un alquiler subvencionado enfocado a personas que tienen poco poder adquisitivo como pueden ser los mayores de 65 años, familias numerosas, personas en riesgo de exclusión social y jóvenes que tengan pocos recursos.

Debido a la situación económica actual, hoy en día acceder a esta clase de viviendas no es tan fácil como hace unos años, dado que hay cada vez más personas buscando esta clase de arrendamiento.

Otra opción es la vivienda compartida, algo que suele verse sobre todo entre estudiantes, trabajadores o personas separadas que no pueden alquilar una vivienda por sí mismos. El alquiler se paga entre todos los habitantes de la casa y se comparten las zonas comunes como cocina, baño, salón, etc.

Obviamente, aunque ya no se llevan a cabo, los alquileres de renta compartida son otra de las modalidades de alquiler existentes. Se trata de contratos firmados antes del 8 de mayo de 1985 y están regidos por la Ley de Arrendamientos Urbanos de 1964.

Los inquilinos pagan una renta muy baja que solo se va actualizando con la subida del IPC. Siempre que se cumplan ciertas características, el inquilino puede estar toda su vida en ese piso, aunque el arrendador puede alegar casos de fuerza mayor como ceder la vivienda a sus descendientes o ascendientes.

El subarriendo permite que el arrendatario arriende a su vez una parte de la vivienda, como una habitación. Esto es legal siempre y cuando esté aprobado por el propietario y donde aparezca escrito en el contrato, como cláusula adicional al mismo como un escrito aparte.

También nos encontramos el alquiler con opción a compra, algo bastante extendido en la actualidad dado que no es necesario pagar una entrada y cuando pasa cierto tiempo se puede adquirir la vivienda con unas interesantes ventajas.

Cuando se firma el contrato de alquiler debe reflejarse en él la opción de compra de la vivienda en el futuro, aunque esto no es una obligación. Si finalmente decide quedarse con él se le descontará un porcentaje de lo abonado en concepto de arrendamiento.

Para finalizar, tampoco queríamos olvidarnos del alquiler a tiempo compartido, donde el arrendatario tiene derecho a pasar cierto tiempo en ella al año, algo normal en zonas turísticas. Lo mismo que sucede con el alquiler por días o incluso por temporadas, muy extendido a la hora de ir de vacaciones.

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